Guía perversa al cine (y la academia). Presentación del libro “La pantalla detrás del mundo”

Autor: Diego Palacios Llaque

El día miércoles 19 de setiembre se llevó a cabo en el Centro Cultural de la PUCP la presentación del libro “La Pantalla detrás del mundo. Las ficciones fundamentales de Hollywood” (2012), cuyo editor es Juan Carlos Ubilluz. Durante la presentación, estuvieron como comentaristas del libro Stephan Gruber (estudiante de economía en la PUCP, y co-autor de varios artículos en el libro), Romeo Grompone (sociólogo e investigador del IEP), Victor Krebs (filósofo pop), y Giovanna Pollarolo (guionista de cine y escritora). La mesa fue moderada por el propio Juan Carlos Ubilluz.

Stephan Gruber

Luego de que la presentación comenzara con un “tráiler” del libro[1], Gruber da inicio a la mesa con la premisa (y la del libro también) de que la operación ideológica del cine es producir y constituir los sueños del mundo. Para sostener esta afirmación, muestra a través de diferentes películas[2] las fantasías que produce el cine. El primer corto que se proyecta es una escena del film El triunfo de la voluntad (1935), dirigida por Leni Riefenstahl, y apoyada por Joseph Goebbels. En ésta se expone a Hitler en una convención Nazi, rodeado de miles de militantes que sostienen enormes banderas con la esvástica nazi, como el centro organizador de la sociedad de la Alemania-nazi. Gruber explica que el film no solamente capturó la convención nazi, sino que la misma convención se realizó para ser filmada, porque los nazis sabían del poder ideológico del cine como constitutivo de la sociedad. El segundo corto que se enseña es la escena en Bastardos sin gloria (2009), dirigida por Quentin Tarantino, en la cual Shoshanna (personaje de la película que odia a los nazis, pues estos asesinaron a su familia) logra matar a toda la cúpula nazi (Hitler incluido) en su sala de cine. Gruber dice que esta es una metapelícula que produce Hollywood en venganza contra la UFA (el estudio cinematográfico alemán que produjo El triunfo de la voluntad); el cine hollywoodense incinera a los nazis y sus películas, explica Gruber. Así, Hollywood, otra vez, despoja el “brillo” que alguna vez tuvieron las películas y la sociedad nazi. Otra operación ideológica del cine.

La tercera película que Gruber usa como ejemplo de su premisa es Sunshine (1999), dirigida por István Szabó. Esta película trata de una familia húngara que vive en un Estado Comunista, post Segunda Guerra Mundial. Gruber manifiesta que la película expresa una filosofía liberal que juzga, bajo el rótulo de totalitarismo, tanto a los nazis como a los comunistas como si fueran lo mismo. Por último, se proyectan dos escenas de la película animada Antz (1998), dirigida por Darnell y Johnson, y cuyo protagonista Z tiene la voz de Woody Allen. La primera es durante el discurso del General militar de la colonia de hormiguitas y durante la cual, según Gruber, Hollywood intenta, nuevamente, fusionar el comunismo y nazismo en una sola realidad a través de la figura del general, y su discurso de llamado a luchar por la patria y por la comunidad. La segunda escena es la final de la película, durante la cual se escucha una voz en off de Woody Allen y se muestra como última imagen de paz a la ciudad de Nueva York. Gruber señala que, entonces, la operación ideológica de la película es criticar las nociones de comunismo y nazismo representadas en el General militar, para luego resaltar los valores individualistas del capitalismo, expresadas en las torres de Nueva York, y en las palabras de Woody Allen.

Romeo Grompone                       

Grompone comienza haciendo explícito de que no entiende en nada la teoría de Jacques Lacan. Sin embargo, le gustaba la idea de participar en la ponencia a pesar de ser sociólogo, pues, como le dijo Victor Vich, las disciplinas no pueden ser claustrofóbicas. Así pues, Grompone explica que después de haber leído el libro entiende que Hollywood, si bien se muestra como un todo cerrado, tiene grietas. Estas grietas muchas veces son sin-lugares que no encajan en el capitalismo global ni en el cine tampoco, por lo que éste no puede hacer síntesis de la totalidad social. Según el sociólogo, la mujer está ubicada en el sin-lugar. Por otro lado, resalta dos películas que se analizan en el libro: X-men y La Guerra de los mundos. Desde su punto de vista, la primera permite enfatizar los límites del desarrollo del capitalismo, y la segunda es un ejemplo de familias disfuncionales.

Victor Krebs

El tercero en comentar el libro es Krebs. Su ponencia comienza resaltando que a pesar de que son muchos autores los que han escrito este libro, la fusión de sus argumentos muestra madurez intelectual tanto de los autores como del libro mismo. Asimismo, enfatiza que el libro revela el lado ideológico y político del cine, pero el fin del libro no es mostrar “la verdad del cine”, sino desenmascarar el poder hegemónico y constitutivo del cine hollywoodense. En efecto, Krebs señala que Hollywood absorbe y transmite las lógicas del capitalismo en la actualidad (ausencia del padre, límites del estado, fin de la historia, etc.), y que el libro, a través de los análisis de diferentes géneros del cine, muestra los síntomas de esta contemporaneidad.

Krebs señala algunos ejemplos que se utilizan en el libro para comprender la ideología capitalista contemporánea. De este modo, las películas de amor muestran a la mujer como un objeto en el amor líquido contemporáneo, con lo que se la subordina al fantasma masculino. De igual manera, las películas nazis muestran, implícitamente (e involuntariamente), las similitudes entre el capitalismo y el nazismo.

Para él todo esto es iluminador, sobretodo el análisis de la imagen como el poder que sostiene a la ideología. Sin embargo, no concuerda con la premisa de que la única y/o principal tarea del cine sea ideológico. Señala que el cine que mata la autonomía de la imagen, es un mal cine, y que el libro deja de lado el análisis de la autonomía y belleza de la imagen. No obstante, rescata del libro que la operación ideológica más importante del cine es su acción política.

Giovanna Pollarolo

La última ponente menciona que sus comentarios están dividos en dos partes: toma panorámica (la primera), y toma subjetiva (la segunda). En cuanto a la primera, Pollarola explica que el libro-film (lo llama así por su presentación) expresa nuestra época a partir del análisis del cine: el declive del estado (ausencia del padre), individualismo, triunfo del feminismo y la imposibilidad de la pareja que esto ha contraído, el fin de la historia, declive del universalismo. Asimismo, enfatiza que es un estudio pionero no solo por no caer solamente en el análisis estético del film, sino por profundizar en las relaciones de los géneros de las películas y cómo se han instalado en el mundo. Así pues, Pollarolo cree que es necesario que el libro sea discutido ampliamente por sus nuevas ideas críticas y planteamientos. En cuanto a la segunda parte, contó que su participación en el Seminario “La Pantalla detrás del Mundo” (que se realizó en noviembre del 2009[3]), y el cual es la base del presente libro, no fue del todo óptima, ya que no lograba comprender la jerga lacaniana. No obstante, cuando emprendió la lectura del presente libro, logró comprenderlo casi todo. Es a partir de esto que Giovanna señala que si bien es un libro académico con una orientación (lacaniana) intelectual específica, diversas personas pueden acceder a él.

Juan Carlos Ubilluz

Después de todos los comentarios, Ubilluz finaliza la mesa con unas breves palabras. Señala que hay una idea entre diversos académicos que la teoría Lacaniana es un discurso intelectual estructuralista que ‘cosifica’ cosas. Sin embargo, él explica que esto no es así, y que lo demuestran en su análisis del cine en el libro. En efecto, Ubilluz dice que los espectadores van al cine por un cierto goce más allá de la ideología, que las estructuras intentan sujetar, pero que no lo logran del todo por lo que surgen ciertas grietas (síntomas) de esta acción que se ven reflejadas en las películas.

Además, en alusión y contraposición de lo mencionado por Krebs, no cree que la imagen sea fluida y que no pueda ser capturada por las estructuras. Ciertamente, menciona que actualmente los publicistas están comprendiendo la imagen de esta manera, por lo que la academia no puede caer en el discurso del publicista, pues perdería su capacidad crítica.

Por otra parte, Ubilluz resalta que diversos académicos critican a los estudios culturales, pero que ellos también pueden criticar a estos. Es por esto que, según él, el libro se escribe desde el margen para criticar al centro académico. Asimismo, dice que el libro se posiciona desde la izquierda y no se intimida ante conceptos como capital y capitalismo, y que no se amilana en la crítica al liberalismo y sus nociones de totalitarismo. De esta manera, se enfatiza los límites económicos del capitalismo. También indica que el libro está escrito desde el psicoanálisis de Jacques Lacan, y a partir de él en el análisis se muestran los anuncios del regreso del padre en las películas de Hollywood, y los imperativos que las mujeres pueden (y deben) hacer de todo hoy en día (reflejados en las heroínas sexys). Por tanto, el mismo Ubilluz explica que el libro no es típicamente académico, pues en contra de algunos académicos que creen estar en una posición neutral para analizar la sociedad, ellos enfatizan una posición comprometida con la singularidad o, con lo que se puede inferir, una izquierda lacaniana.

Breves comentarios posteriores

En esta parte no quisiera ampliar los comentarios sobre el contenido del libro específicamente, sino partir del libro e ir más allá de él. De este modo, concuerdo con lo que menciona Giovanna Pollarolo de que el libro es un libro-film, aunque la pregunta sería ¿por qué los autores eligieron que sea un libro-film? Si ellos plantean que la principal función ideológica del cine y las películas es producir y sostener la realidad, entonces, implícitamente, al presentar el libro como un libro-film señalan también el carácter y función ideológica del discurso letrado y académico. Ciertamente, Ubilluz lo menciona en sus palabras finales cuando menciona que es falsa la suposición de algunos académicos de pretender realizar análisis y crítica científica desde la neutralidad. Ésta, ciertamente, no existe, y la imposibilidad es asumida por los autores del libro al posicionarse desde una izquierda lacaniana.

De este modo, desde mi punto vista, esta crítica a la ‘neutralidad científica’ es parte del proyecto de Estudios Culturales que se desarrolla en la PUCP, y que no es compartida por varios sectores de la misma casa de estudios y otros centros (o al menos, no discuten la misma). En efecto, muchas veces estos sectores los califican de posmodernos, de no-rigurosos, de sin-método-científico, oscurantistas lacanianos, etc. No pretendo ni combatir estos calificativos (pues los que realizan estudios culturales se pueden defender por su propia cuenta) ni avalarlos. No obstante, sí me parece importante la posición que se enfatiza en la forma del libro: que toda crítica ideológica se realiza desde la ideología, y no fuera de ella; con mayor razón, toda crítica académica también se lleva a cabo desde una posición ideológica, y no de un purismo científico[4]. Por tanto, lo más ‘rigurosamente saludable’ es hacer claras tus posiciones (ideológicas, políticas, sociales, etc.). Por último, es importante resaltar que si bien siempre elaboramos academia y crítica científica desde una posición (política, ideológico, social, etc.) es de vital importancia hacer cuestionamientos a la misma y/o problematizarla en la medida de lo posible; es decir, mantener (en cierta manera), lo que Wacquant llamó en referencia a la vida académica y política de Pierre Bourdieu, una <<posición de francotirador>>[5] en la cual uno está anclado en un lugar (con autonomía frente a otros saberes no-académicos) para apuntar a otro, pero siempre es necesario cuestionarse si el lugar que se eligió es el adecuado para apuntar. Así pues, tanto en el cine como en la academia es necesario atravesar diversos fantasmas.


[2] Durante su ponencia, Gruber mostró a los asistentes breves cortos de películas.

[4] Althusser ya mencionó que creerse fuera de la ideología es, en realidad, otro efecto de la ideología. Ver el apartado “Ideología y aparatos ideológicos del Estado” en Louis Althusser (2005) La filosofía como arma de la revolución. México: Siglo XXI.

[5] Loic Wacquant et. al. (2005). El misterio del ministerio. Pierre Bourdieu y la política democrática. Gedisa: Barcelona.

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